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Lingüística. Universidad de
Barcelona |
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alameda lecturas
en LENGUA CASTELLANA octavo
DE EGB (Enseñanza General Básica) Javier
Laborda |
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Ilustraciones de Ricardo
Recio Barcelona, Barcanova,
1984; 150 pág. |
Alameda es un libro de
lecturas en lengua castellana elaborado para los alumnos de octavo de EGB, que correspondería
con segundo curso de la actual ESO o escolares de 13 años. Los textos
reproducen obras literarias o, en su caso, fragmentos de ellas. Cuando se trate
de fragmentos, el título propuesto puede variar respecto de la obra original
Índice
de lecturas
J. D. Salinger, La visita al viejo “profe” (El guardián entre el centeno)
Elias Caneti, Mis encentros con camellos (Las voces de Marrakesh)
Lewis Carroll, La escuela de la Tortuga Artificial (Alicia en el País de las maravillas)
Jack London, La ley de la vida
Dámaso Alonso, Los contadores de estrellas
Leopoldo Alas “Clarín”, Dos sabios
Antonio Lara “Tono”, Diario de un niño tonto
Mariano Frutos Romojaro, Soledad
Charles Dickens, Historia de los duendes que raptaron a un
sepulturero (Papeles póstumos dels
Club Pickwick)
Guirnalda (Lírica
tradicional)
Cantar
de la campana de Huesca (Anónimo)
Gabriel García Márquez, Las visitas que recibió el náufrago (Relato de un náufrago)
Pablo Neruda, Para mi corazón (20 poemas de amor y una canción desesperada)
Émile Zola, Con el sudor de tu frente (Germinal)
Máxim Gorki, Gente de puerto (Chelkash)
Arcipreste de Hita, Sabiduría popular (Libro del buen amor)
Homero, Combate ante las puertas de Troya (Ilíada)
Isaac Bashevis Singer, El deshollinador adivino
Juan Boscán, Quien dice que la ausencia causa olvido
Edgar Allan Poe, En una ratonera (Narración de Arthur Gordon Pym)
Mariano José de Larra, La diligencia
La
mañana de San Juan (Anónimo)
François Rabelais, Los excesos de Gargantúa (Gargantúa y Pantagruel)
Emilia Pardo Bazán, El vuelco de la diligencia (La madre naturaleza)
Miguel Hernández, Canciones de preso
Esustasio Rivera, El ataque de las hormigas carnívoras (La vorágine)
Juan Pérez de Zúñiga, Dengolah (Viajes morrocotudos)
Joaquín Romero Murube, Lugar
Pio Baroja, La trapera
Max Frisch, Aterrizaje en el desierto (Homo Faber)
Manuel Díaz Martínez, La guerra
Lu Sin, El vuelo de la luna
George Orwell, Alguien te vigila (Mil novecientos ochenta y cuatro)
Jaime Siles, Biografía
Edgar Rice Burroughs, Un aventurero en Marte (Una princesa de Marte)
Jorge Luis Borges, La forma de la espada
Leopoldo Panero, A mis hermanas
Alejo Carpentier, Amor en el Caribe (Ecue-Yamba-O)
Jules Verne, Navegación entre los hielos (La esfinge de los hielos)
Luis Alberto de Cuenca, Cuando vivías en la Castellana
Lord Byron, El castigo del conde (Mazepa)
Juan José Arreola, El guardagujas
Cesare Pavese, Tú eres como una tierra
Gonzalo Torrente Ballester, Memoria de la humanidad (La saga/fuga de J. B.)
Miguel Mihura, Solo con mi sardina, en la cabaña (Mis memorias)
Jaime Gil de Biedma, No volveré a ser joven (Las personas del verbo)
Juan Ramón Kiménez, Las tres diosas brujas de la Vega
Arthur Koestler, Nadesha (Autobiografía)
Gustavo Adolfo Bécquer, Los invisible átomos del aire (Rimas y leyendas)
Ramón J. Sender, Curiosidad insatisfecha (Crónica del alba)
Carlos Arniches, Una enomorada asfixiante (La señorita de Trevélez)
Luis de Góngora, Ciego que apuntas y atinas
Antón P, Chéjov, El camaleón
Josep Pla, La fortuna traída y llevada por las olas
(Un viaje frustrado)
D.
H. Lawrence, Verde (The Complete Poems)
DIARIO DE UN NIÑO TONTO
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DIARIO DE UN NIÑO TONTO |
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(Diario de un niño tonto, Antonio Lara “Tono” —continuación de la página
ilustrada—)
—Lo creo, hijo mío —dijo mi padre—, y en vista de tus buenos
propósitos, te voy a explicar la teoría del átomo. El átomo, como todos
sabemos, está formado por…
—¿Por qué está formado?
—Esta formado por…
—Pero, ¿qué te pasa papá?
—No sé, no sé, hijo mío, pero desde que me has hablado de las
empanadillas no doy átomo con bola.
———
La otra tarde, cuando mi abuelita tomaba su taza de café con leche,
dijo de pronto:
—La vida es como este terrón de azúcar. Un buen día se diluye uno y desaparece
para siempre sin dejar más que un efímero recuerdo…
—¿Qué quieres decir con eso, abuelita? —Pregunté.
—Quiero decir —replicó mi abuelita— que no somos nadie.Tú no eres
madie, yo no soy nadie y nadie es nadie.
En aquel momento sonó el timbre de la puerta y la chacha fue a abrir.
—¿Quién era? —Preguntó mi abuelita a la chaca cuando volvió del
recibimiento.
—Nadie —respondió la chacha.
—¿Ves como nadie es nadie? —dijo mi abuelita triunfante.
Entonces yo dije:
—Todo esto está muy bien, pero en lo que no estoy conforme es en que yo
sea como un terrón de azúcar.
—He dicho un terrón de azúcar como podría haber dicho una vela que se
apaga o una flor que se marchita o una sombra que se esfuma. La imagen puede
ser distinta, pero el resultado siempre es el mismo.
—El resultado puede que sea el mismo, pero esas cosas no son iguales,
porque ni se puede apagar un terrón de azúcar, ni se esfuma una flor, ni puedes
echar una vela en el café con leche.
—Bueno, hijo, pero es que todo esto no es más que una hipótesis.
—¿Y serías tú capaz de tomarte una taza de hipótesis en vez de una taza
de café con leche?
—Las hipótesis no se pueden tomar, por la sencilla razón de que una
hipótesis no es más que una descripción viva y eficaz, hecha por medio del
lenguaje.
—Entonces, una hipótesis no es nadie.
—Sí, es una hipótesis.
—No te comprendo, abuelita. Resulta que yo no soy nadie, tú no eres
nadie, nadie es nadie y, sin embargo, las hipótesis son las hipótesis. Por lo
visto tú lo que quieres es que me coja el toro.
—No, hijo mío, y si quieres que te diga la verdad, yo ya no sé lo que
quiero, porque, con tanta hipótesis, me he armado un verdadero lío y me estoy
tomando el café sin hipótesis.
Antonio Lara “Tono”
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Mi ayer son algas de pasión, luces de espuma. Y una arena insaciable que devora Los cuerpos submarinos. Un cielo blanco donde beben las palomas sin rumbo del estío. |
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Jaime Siles, Biografía |
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VERDE
Era el alba color verde
manzana;
el cielo, vino verde alzado
al sol,
y, entre los dos,un pétalo
dorado
era la luna.
Y abrió ella sus ojos, que
brillaron verdes,
claros como flores desatadas
por vez primera,
vistas por vez primera.
D. H. Lawrence
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